Tikopia

INFORMACIÓN

Hablamos de una isla más o menos remota del Pacífico perteneciente a las Islas Salomón, un país insular del continente oceánico compuesto por casi mil islas y dividido en dos archipiélagos, al noroeste el de Salomón y al sureste el de Santa Cruz, y en este último se encuentra nuestra isla. Tipokia es la ínsula habitada más meridional del país, a ciento treinta y siete kilómetros de la pequeña Anuta, la isla habitada más cercana, ambas en la provincia de Temotu. Locura ¿Verdad? Os dejo mapa y ya os encontráis vosotrxs.

Mapa

Un volcán extinto formó esta porción de tierra de unos 5 kilómetros cuadrados, dejando la forma de su cráter en todo el medio y con un lago salado de ochenta metros de profundidad. El monte Reani es el punto más alto de la isla (al norte del lago), con una atura de 380 m.s.n.m. Desde cualquier parte de la isla puedes escuchar al mar, y sus 1200 habitantes no saben lo que es el silencio total. Estas personitas, que no son pocas, se reparten en algo más de veinte aldeas esparcidas a lo largo de la costa. Si lo miras en la opción satélite de Google Maps vas a poder ver que la isla está llenita de cabañas. La capital, al oeste, se llama Matautu.

Aunque la isla pertenece a la zona de Melanesia (las tres grandes zonas del continente oceánico son Melanesia, Micronesia y Polinesia), el pueblo que aquí vive está conectado con la cultura polinesia según las raíces escarbadas en el lenguaje (el idioma hablado es el tikopian).

Estamos en un lugar tropical y aquí llueve casi todos los días, y en cuanto a las temperaturas, hay poca variedad… entre 25 y 28 grados centígrados todo el año. La moneda utilizada es el dólar de las Islas Salomón y, por dar otro dato más, la jefa de Estado es Isabel II del Reino Unido, y el rey de la isla se llama Ti Namo.

HISTORIA

Hace mucho, mucho tiempo que las islas del Pacífico fueron colonizadas por gentes procedentes de Asia. La cultura lapita se expandió por toda la Melanesia y parte de la Polinesia hace unos seis mil años. Estos eran cazadores y recolectores, pero también practicaban la pesca, la agricultura y domesticaban a pollos y cerdos que llevaban con ellos. Hace al menos 3.000 años que Tikopia está habitada por los lapitas.

Se estima que los polinesios llegaron entre los siglos X y XIII desde las islas Ellice (Tuvalu), y comenzaron con su famoso sistema económico del cual hablaremos en un rato.

En 1606, treinta y ocho años después del conocimiento europeo de la existencia de las Islas Salomón, se avistó por primera vez la isla Tikopia, y fue en una expedición española comandada por el navegante portugués Fernández de Quirós, buscando un continente por esa zona del Pacífico (se supone que el antártico). A pesar del descubrimiento en occidente de la isla, sus habitantes no se vieron afectados y siguieron con sus cositas típicas de la cultura polinesia. Fue en 1851 (dos siglos y medio después) cuando empezaron a llegar los primeros misioneros cargaditos de crucifijos y palabras en latín. Aun así, la influencia cristiana seguía siendo baja y las costumbres de la isla perduraron muchos años más, y esto lo sabemos porque el antropólogo neozelandés Raymond Firth vivió en la isla desde 1928 hasta 1929, y estudió el comportamiento y las costumbres de los isleños.

Canoas
Isleños comparando la longitud de sus canoas

Los ciclones son relativamente comunes en la zona, pero cada vez ocurren con más frecuencia. En 1992, en el 2002 y en el 2015, los ciclones devastaron gran parte de las viviendas y de las cosechas. En el 2018, Ti Namo, rey de Tikopia, visitó por primera vez Europa (Francia) para presentar el documental “Nous, Tikopia”, donde denuncia los efectos del calentamiento global en aquella parte del mundo.

CURIOSEAMOS

Llama la atención que en tan pequeño espacio pueda convivir tanta gente ¿Verdad? Mil doscientas personas, un número que ha ido manteniéndose, aproximadamente, durante siglos, y esto ha sido posible gracias al sistema que los isleños aplicaron, basándose en la producción justa y en el consumo limitado, acorde a el número de habitantes.

El año que Firth estuvo en la isla lo empleó en estudiar a los isleños, y toda la información que sacó es la que tenemos hoy en día sobre el pasado de los tikopian. Como el pueblo se adaptó a los recursos de la isla y tuvo que tomar unas medidas para progresar que hoy en día serían monstruosas en cualquier parte del mundo.

Libro

Según contó Firth en su libro “We, the Tikopia: Kinship in primitive polynesia”, el sistema sostenible aplicado fue moldeándose a lo largo de toda la historia de su población, porque como ocurre siempre que el ser humano llega a un lugar virgen, arrasaron con todo, así que a lo largo de los siglos fueron introduciendo árboles frutales y ganadería. La pesca también se agotaba más rápido de lo que se generaba, así que hubo que regular la pesca y, únicamente se podía pescar con permiso de los jefes de cada poblado. En el siglo XVII se llegó a la conclusión de que los cerdos no salían rentables, pues salía más caro mantenerlos que beneficio sacaban de ellos, así que no me quiero ni imaginar lo cruento que fue aquel San Martín.

Hasta aquí tenemos parte de los recursos que utilizaba el pueblo de Tikopia para subsistir, pero lo chungo viene ahora, pues había que mantener un número de población y, por el bien de todxs, no se podía traspasar esa línea roja que traería el hambre al pueblo. Según nos contó Firth, eran siete las medidas de control demográfico, y aún seis eran usadas cuando él estuvo. La que ya estaba abolida era la medida de la guerra, pues cuando una aldea pasaba hambre atacaba y exterminaba a otra para quedarse con sus recursos y disminuir la población… La historia de la humanidad, vaya.

Medidas que aún estaban en uso en 1929: La famosa “marcha atrás” (coitus interruptus), seguramente el método anticonceptivo más usado por la humanidad. El aborto, aunque de una manera espeluznante, pues se colocaban y presionaban piedras calientes en el vientre de la mujer embarazada cuando esta iba a dar a luz. La soltería, pues solo podían casarse los hijos primogénitos y, estos, no podían tener más de cuatro hijos. El infanticidio… Los recién nacidos que estaban fuera de la ley eran asesinados. Y, por último, el suicidio. Cuando un ciclón devastaba la cosecha familiar, estos se ahorcaban o se echaban a la mar con su canoa, para adelante y sin mirar atrás.

Gente de Tikopia
Isleños bailando la Macarena

Con la evangelización cristiana se prohibieron estas medidas y, como era de esperar, el número de población se disparó en muy poco tiempo, llegando a los 1723 individuos en 1952, quinientos más de la línea roja establecida, y así ocurrió que unos ciclones la liaron y llegó la hambruna, que hubiese acabado por ellos si no fuese por la intervención humanitaria del ejército británico. Hoy, la cifra ha vuelto a los 1200 aproximadamente, pero los métodos de control de población son bien distintos (aunque sospecho que el coitus interruptus sigue aplicándose), como dar salida a la población al resto de islas de las Salomón.

COMO LLEGAR

La manera de llegar es, sobre todo, con mucha paciencia, pero también con mucho dinero. Primero tendrás que llegar a alguna ciudad con puerto importante, como Honiara, la capital de las Islas Salomón, donde se encuentra el único aeropuerto internacional del país, pero este lugar está en el archipiélago de las Salomón, así que sigue estando lejos, y el viaje en barco (no hay otro medio posible) dura unos seis días. Desde Honiara puedes viajar de una manera regular a Lata, localidad más importante del archipiélago de Santa Cruz, en la isla de Nendö, y desde ahí tomar una embarcación que te dejará en Tikopia en tres días. En vez de elegir las Islas Salomón como punto de operaciones, puedes decidir ir a Vanuatu (otro país insular al sur de las Salomón) y utilizar el mismo método de buscar puertos más o menos importantes. El aeropuerto de Luganville, en la Isla Espíritu Santo de Vanuatu, puede que sea el más cercano a la isla de Tikopia.

Una vez elijas tu puerto favorito, tendrás que esperar a que alguna embarcación vaya para nuestra isla, porque no hay más de dos viajes comerciales al mes, y eso sí, que quieran llevarte es otra cosa, así que vete vaciando el bolsillo. Y claro, para salir de la isla… Más te vale que te lleves libros, porque a lo mejor te quedas allí un tiempo largo hasta que consigas salir.

La opción más rápida y, por supuesto, la más cara, es la embarcación privada. Cualquiera que tenga un barco se ofrecería a llevarte si añades muchos ceros a la cifra que vas a poner en la mesa.

¿QUÉ HAY POR AHÍ?

Un pueblo digno de ver, con sus bonitas aldeas y cabañas. El estilo de vida de su gente, sus bailes, el trabajo en el campo, la pesca… El tráiler del documental te va a dejar la miel en los labios, así que pincha AQUÍ.

La fauna marina, sus playas preciosas, los bosques, la laguna Te Roto y el monte Reani entre otros aspectos naturales que no tienes que buscarlos, porque estos se van a presentar ante ti en cuanto te acerques en tu barquita.

Te Roto
El lago Te Roto

Nada más, señorxs, espero que os haya gustado un rato. Os dejo ya con vuestras cosas. En la próxima entrega navegamos por el Mediterráneo, que tiene islas para dar y tomar y pocas visitas hacemos al lugar, así que ya toca.

¡Saludos, navegantes!

2 comentarios en “Tikopia

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