Sainte Marie

INFORMACIÓN

Santa María o Nosy Boraha. Ubicada en el noreste de Madagascar, teniendo una forma de cuchillo y extendiéndose a lo largo de la costa este de la gran isla malgache, separados por un canal de 30 kilómetros de ancho. La isla tiene unos 50 kilómetros de largo y entre 2 y 7 kilómetros de ancho, teniendo un área total es de 222 kilómetros cuadrados. Su punto de mayor altitud es de 112 m.s.n.m. y se encuentra en la cresta central, pues es una isla relativamente alta. Contiene gran cantidad de calas y bahías preciosas. Posee un clima tropical húmedo, así que llueve bastante.

En la isla viven 26.547 personas, según el censo de 2013, de los cuales, 12.000 viven en Ambodifotatra, la capital y ciudad más grande de Sainte Marie, en la costa oeste de la isla. A pocos metros de la costa sur aparece otra isla mucho más pequeña llamada Nosy Nato, de 1.500 habitantes. Por esta zona hablan malgache y, más o menos un cuarenta por ciento de la población, parla también francés.

El paisaje de Sainte Marie es el paraíso convencional que cualquier agencia vacacional pondría como imagen de portada, por lo que podemos imaginar que es un terreno turísticamente recurrente gracias a sus playas, a las costumbre y tradiciones de la gente autóctona y a su historia. A pesar de la rica flora y fauna del lugar, las orquídeas se coronan como reinas vegetales, y los lémures son los reyes animales, pero terrestres, porque en el agua gana la ballena jorobada, por supuesto.

Mapa Sainte Marie

HISTORIA

Resulta que, en 1503, navegantes portugueses que pasaban por la zona tuvieron algún problemilla con su barco, y este comenzó a naufragar. Afortunadamente, el barquito estaba cerca de la isla y todos llegaron sanos y salvos. Como este día fue el de Santa Asunción decidieron llamar a la isla como hoy en día la conocemos, aunque también se la puede llamar como Isla Boraha, que es algo así como “isla salvaje”.

Anteriormente su nombre era Nosins Iborahimo (Isla Ibrahim), un nombre árabe y, por lo tanto, muy probablemente, la isla fue pisada por algún pueblo árabe. La leyenda nativa cuenta que, el origen de los que allí viven, fue un náufrago llamado Ibrahim que fue salvado por un tiburón, un animal que le rescató de la muerte y le llevó a la isla, por eso mismo, para los malgaches de Sainte Marie, los tiburones son seres sagrados que no se pueden pescar ni comer.

Ya en el siglo XVII comenzaron a llegar piratas y corsarios de todas partes del globo porque vieron en este trozo terrestre el lugar perfecto para sus fechorías. Ya cansados del Caribe y de su isla Tortuga, buscaron otra base que estuviese cerca de importantes rutas comerciales, y en Santa María tenían la ruta de las Indias y la del Mar Rojo. A parte, las bahías de aquella isla eran perfectas para sus barcos y buenos refugios naturales contra las adversidades climáticas. Ambodifototra, la capital, es la bahía donde la mayoría de estos piratas echaban el ancla.

La vida pirata es la vida mejor, pero aparte, la vida pirata en Sainte Marie dejó una huella enorme. Entre 1685 y 1726 se convirtió en el más importante refugio de estos personajes. Algunos de los cuales son bien conocidos, como William Kidd, Henry Every (pirata que se forró gracias al asalto de un barco árabe que pasaba por el Mar Rojo), Thomas Tew (pirata norteamericano que ayudaba a los pobres. Se casó con una princesa malgache) o La Buse (antes de ser ahorcado lanzó un pergamino codificado y gritó que este escondía un gran tesoro, lo cual ha producido una búsqueda masiva que aún sigue sin resolverse).

Piratas

El hijo de Thomas Tew y de la princesa malgache, uno de los primeros mestizos de la isla, se hacía llamar Ratsimilaho, y fue un rey querido en esta pequeña isla y en Madagascar, pues se le daban bien los negocios con extranjeros para beneficiar a su pueblo. Se casó con una francesa, y antes de su muerte en 1750, entregó el poder a su hija Betty, aconsejándola que negociara con los franceses, y así fue como el imperio francés fue metiendo los morros en Madagascar y en Sainte Marie.

El reverendo Pierre Dalmond llega a la isla en 1837 con la intención de evangelizar la isla, y en 1857 pone en pie la primera iglesia católica. Durante un siglo, la isla será colonia francesa, hasta que Madagascar se independiza en 1960 y Sainte Marie pasa a ser territorio malgache.

ANECDOTARIO

Libertalia nació del sueño utópico de dos personas convertidas en piratas. Aunque no se sabe el lugar exacto donde se pudo encontrar este asentamiento pirata, se coloca en alguna zona del norte de Madagascar, y la pequeña isla de Sainte Marie tendría muchas papeletas para haber acogido a Libertalia, pues se supone que estaba ubicada en una bahía perfecta con agua dulce y nativos amigables.

Fueron un ex oficial de la marina francesa llamado Misson y un sacerdote italiano expulsado con el nombre de Caraccioli, los que fundaron esta colonia a finales del siglo XVII, convenciendo a los doscientos miembros de la tripulación del barco con el que fondeaban las costas de Madagascar, de crear una sociedad ideal al margen de los sistemas autocráticos de la época. La bandera utilizada fue de color blanca y con los rótulos “Por Dios y la Libertad”.

En esta sociedad, radical para la época, se abogaba por la justicia y la libertad, y le declaraban la guerra a la esclavitud, al nacionalismo, a la propiedad privada y al capitalismo. Aquí repartieron todos sus tesoros, el ganado y las mujeres, inventaron un nuevo idioma que mezclaba varias lenguas, asaltaban barcos esclavistas y liberaban a los recluidos, dándoles la posibilidad de unirse a esta colonia multirracial y multicultural. Cada miembro era granjero del pueblo y marinero del pueblo, pues todos trabajaban para todos. Solo elegían a su capitán cuando marchaban a la batalla, pero este no tenía ningún privilegio más que el de la toma de mando durante la batalla naval.

Entre los piratas que pisaron Libertalia estaba Thomas Tew, del cual ya hemos hablado anteriormente. En una de las cazas de barcos por el Golfo de Adén capturaron un buque indio de unos mil pasajeros que peregrinaban a La Meca, desembarcaron a todos menos a cien mujeres jóvenes para, según ellos, repoblar la colonia. El capitán Misson se opuso a esto.

La colonia se fue a pique cuando los nativos malgaches aprovecharon la ausencia de la flota pirata para atacar Libertalia, arrasando con todo. Aquí murió Caraccioli y, Misson, aunque logró escapar, murió poco después al sufrir un naufragio. Tew regresó a Norteamérica, su tierra natal, para retirarse, aunque volvió a las andadas años más tarde.

LibertaliaTodo parece increíble ¿Verdad? Pero esta historia de Libertalia solo aparece en un libro de 1724 llamado “A General History of the Pirates” de Charles Johnson, y no hay otra prueba de que esta colonia haya existido realmente. Como dije al principio, nadie sabe cuál fue su ubicación exacta y nunca se han encontrado restos arqueológicos. En la historia de Johnson (que durante mucho tiempo se pensó que era un pseudónimo de Daniel Defoe) aparecen personajes reales como Thomas Tew o el capitán Kidd, sin embargo, no hay evidencias históricas de la existencia del capitán Misson, por lo tanto, hubo y hay mucho debate sobre si Libertalia existió o es simplemente literatura. Aun así, en esta época de la piratería, aparecieron por el mundo varias colonias creadas por filibusteros con parecidas bases a las de Libertalia, demostrando que todo esto podría haber sido posible.

COMO LLEGAR

La manera más sencilla y puede que la más cara es sin duda la opción aérea. Al sur de Ambodifototra existe un pequeño aeropuerto conectado con Antananarivo, capital de Madagascar. Otra manera es tomar un barco matutino desde Sonierana Ivongo, un pueblo al norte de Madagascar.

¿QUÉ HAY POR AHÍ?

Para los amantes de la historia piratona esta es la isla ideal, sin duda. En el fondo de la Bahía de Ambodifototra hay mogollón de naufragios que esperan tu inmersión. También, al sur de la capital de Sainte Marie hay un cementerio pirata que seguro te resultará curioso.

Cementerio

Otro atractivo es el avistamiento de ballenas jorobadas. Estos mamíferos migran a este lugar con el objetivo de dar a luz. Es una visita obligatoria, por supuesto.

Fuera de esto, la isla ofrece playas convencionalmente paradisiacas, con sus palmeritas con cocos y sus amaneceres y puestas. Muchos hoteles y restaurantes esperando tus ariaris malgaches. También podría ser interesante conocer los mitos y leyendas de la cultura de los allí vivientes… Hay zonas en la isla prohibidas para los nativos que estaría bien que los viajeros y/o turistas conocieran para no cagarla.

Balelnas

Y finalizo ya, jóvenes aventurerxs. Espero que hayáis pasado un ratito agradable navegando por el Índico. En la próxima escapada navegaremos de nuevo por el océano Pacífico, que ya sabemos que es el océano que más puntos de tierra deja en la cartografía.

¡Saludos, navegantes!

Un comentario en “Sainte Marie

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