Kiev

Kyiv, como se la conoce allí, es la capital y ciudad más grande de Ucrania, además de una de las más antiguas de Europa del Este, fundada en el año 482 d.C. Sus 3 millones de habitantes se extienden por los 839 km cuadrados de superficie, ubicada en el norte del país, a ambas orillas del río Dniéper. La moneda es el grivna (0,037 euros en noviembre de 2019) y el idioma oficial es el ucraniano, pero todos saben ruso, aunque muchos prefieren no hablarlo. No obstante, un ecuatoriano que vivía y trabajaba allí desde hacía tiempo nos contó que en su oficina de trabajo sus compañeros ucranianos se comunicaban entre ellos en ruso, y que muchas veces le preguntaban a él dudas sobre el vocabulario ucraniano.

La verdad es que no me esperaba una ciudad tan auténtica. No sabría decir si la urbe tiene más pinceladas soviéticas o más euroccidentales, pero la mezcla hace que sea algo fabuloso. Tal vez, su gente, se pasa de patriota, pero teniendo en cuenta la situación en la que se encuentra el país puedo comprender que las cabezas desvaríen un poquito. El caso es que, lo que es la ciudad, me sorprendió para bien, gustándome mucho más que Odesa. Y aquí os presento algunas cositas interesantes de esta gran ciudad de cosacos.

  • Calle Jreshchátyk. Comenzamos a lo grande, con esta famosa avenida del Centro de Kiev, que es la principal. En algo más de un kilómetro de recorrido que va desde el Mercado Bessarabska hasta la Plaza Europea podemos encontrar el Ayuntamiento de la ciudad, el Teatro Nacional Lesya, el Ukrainian House, la Filarmónica de Kiev, y por supuesto la Plaza de la Independencia (Maidán), ubicación importantísima en la historia de Kiev y lugar de manifestaciones del pueblo, como el Euromaidán a finales de 2013 y que desembocaron en una masacre en febrero de 2014 por parte de la policía contra el pueblo. Aquí encontrarás el Hotel Ukrayina, la Academia Nacional de Música, la columna de la Independencia, la Puerta de Liadski con su bonita Fuente Musical y un Centro Comercial subterráneo… En las entrañas de Kiev, además del metro, encontrarás centros comerciales. Hay vida capitalista ahí abajo.
38. Plaza Maiden
Plaza Maidán.
  • Old Kiev. Pasear por el Casco Viejo es agradable. Si desde la calle Jreshchátyk tomamos una calle más pequeña llamada Prorizna pasaremos por muchos restaurantes de comida típica, y aquí estaba nuestra cervecería favorita de la ciudad. Al final de esta calle te encontrarás con la Puerta Dorada (antigua puerta medieval reconstruida), rodeada de un jardín con el mismo nombre. Hacia el sur de la Puerta encontrarás la Ópera Nacional y la Fuente de la Luz, al oeste verás la Casa del barón Steingel, que parece un mini castillo. Y si te diriges hacia el norte llegarás a una amplia plaza con el monumento de Bohdán Jmelnytsky, un líder cosaco. Frente a él, la Catedral de Santa Sofía de Kiev, tras de él, el Monasterio de San Miguel de las Cúpulas Doradas, junto al imponente edificio del Ministerio de Asuntos Exteriores. Si desde aquí bajas hacia la calle Andriivskiy Uzviz te toparás con la Catedral de San Andrés y el Castillo Corazón de León, edificio que en realidad no tiene nada que ver con los ingleses. En esta calle se monta un mercadillo los días festivos.
  • Río Dniéper. El barrio de Podil es un buen lugar para comenzar un paseo por la orilla oeste del río. Este barrio histórico de Kiev vio nacer el comercio y la industria de la ciudad. Aquí encontrarás la Universidad Nacional, por lo que hoy, el barrio está modernizado y es un buen lugar para salir de fiestuqui. El Convento de la Ascensión, la Fuente de Sansón y la hermosa Colina del Castillo. Desde la Plaza Kontraktova puedes pasear por la calle Volodymyrs hacia el río, donde encontrarás el funicular que te subirá a la colina Volodymyrska Hill, aunque también podrás subir andando por unas escalinatas. Desde arriba verás el río en todo su esplendor con el puente Pishokhidnyy Mist Cherez Dnipro, aparte de varios monumentos. Puedes seguir por la nueva construcción a las alturas que deja impresionantes vistas y que te conducirán hasta el Arco de la Amistad de los Pueblos, monumento que se construyó en 1982 para el 60 aniversario de la URSS y el enlace entre Ucrania y Rusia, por lo tanto, hoy en día está en boca de todos los kievitas.
  • Distrito Pechersk. Si seguimos bajando por el Dniéper llegaremos a la estación de metro Arsenalna, que es la más profunda del mundo. En esta zona del río y siguiendo hacia el sur hay muchos homenajes patrióticos, como a los Héroes de Kruty, el museo y monumento del Genocidio Holodomor (hambruna provocada en 1932) o el Museo de la Gran Guerra Patriótica. Este último se encuentra en un parque que te dejará con la boca abierta gracias a la estatua de la Madre Patria, de 62 metros de altura (102 desde la base), construida en 1981 por la Unión Soviética. Justo al lado, en el parque Navodnitsky, verás el monumento de los Fundadores de Kiev, uno de los símbolos de la ciudad. Muy cerquita de la zona está el Monasterio de las Cuevas de Kiev, un complejo religioso formado por varios edificios y unas cuevas sagradas para la religión ortodoxa.
39. Madre Patria
Estatua de la Madre Patria bien protegida.
  • Museos. A parte del Museo de la Gran Guerra Patriótica, donde verás una exhibición de vehículos y máquinas de guerras, incluida la actual Guerra de Ucrania, existen muchísimos museos interesantes esparcidos por toda la ciudad. El Museo Nacional de Chernóbil está en el barrio Podil, y no hace falta que os cuente de qué va. El Museo Nacional de Aviación es el más grande de Ucrania, y se encuentra cerca del aeropuerto Zhulyani. El Museo Nacional de Arte fue el primer museo municipal de la ciudad y contiene una importante colección con datación desde el siglo XII. El siempre recomendado Museo Nacional de Historia Ucraniana y, para terminar, os dejo puesto el Museo de Historia del Inodoro, que no os lo puedo recomendar porque no lo he visitado, pero no tiene mala pinta.

Y lo que siempre digo… Lo verdaderamente interesante de un lugar es lo que tú quieres que sea, así que mi información acaba donde empieza la tuya. Con esta entrada termina nuestro viaje por las tierras de Tripaloski, espero que a alguien le sirva. Ahora termino también con el diario, que cuenta resumidamente nuestros tres últimos días en la capital ucraniana. Nos vemos en la siguiente, muchachis.


F. Puro puñetes (días 16, 17 y 18)

Madre mía, cómo son estxs ucranianxs… Además de la altura y la fuerte complexión que la naturaleza les ha proporcionado, al habitante de Ucrania le gusta estar en forma y enseñar músculo duro, tal vez por eso, uno de los deportes estrella del país es el boxeo. Conocimos en Kiev a un menda ecuatoriano que llevaba siete años viviendo allí y nos confirmó todo esto… Al ucraniano medio le gusta demostrar la fuerza física, así que mejor no discutir con ellxs, porque siempre van a sacar los puños a pasear antes de aclarar cualquier cosa con la palabra. Este chico inmigrante había sido testigo de varias escenas del estilo, como un pequeño choque automovilístico, donde salen y, sin mediar palabra, puro puñetes, y después, tal vez, hacen un parte amistoso.

Día de viaje: 16 (Kiev)

Ya era misión imposible madrugar tanto como al principio de los tiempos, así que lo íbamos haciendo con calma. Una ducha fría en aquel edificio frío y a desayunar galletas secas del súper de abajo… Nos encontrábamos ya algo cansados de aquella vida soviética.

La idea era ir a conocer la Estatua de la Madre Patria, que estaba bastante lejos de donde nos alojábamos, la verdad, pero como teníamos toda la mañana y somos unos borricos, preferimos andar y más andar antes que tomar el metro, que era bien barato. Por lo tanto, horas después, llegamos al parque de la guerra, en una colina que asoma al río Dniéper. En el parque, además de la inmensa estatua de 62 metros de altura, hay una exposición de tanques y vehículos de guerra confiscados al ejército ruso en la actual guerra de Ucrania. También hay algún museo relacionado con las guerras y un helicóptero al que puedes pasar si pagas el equivalente a veinte céntimos de euro, más o menos. Hora de abandonar aquel ambiente belicoso, donde lxs niñxs se subían a los tanques y jugaban a disparar a sus padres.

40. Tanques

Como era un pelín tarde, decidimos comer de camino al metro, pues esta vez sí que queríamos pillar el transporte público, pero para ver aquella estación llamada Arsenalna, pues tiene el título de la estación de metro más profunda del mundo, y la verdad es que puedes dormirte en las escaleras mecánicas mientras bajas al centro de la tierra. Aprovechamos el metro para visitar alguna zona poco turística, que en esta ocasión estaba al otro lado del Dniéper, así que nos vimos en la estación Darnytsia, donde nos topamos con una extraña plaza comercial donde vendían de todo a precios baratejos… Rudolf no se pudo contener y se compró cien cuadernillos para aprender a escribir y sumar, en plan “Cuadernillos Rubio”, pero de la marca ucraniana. No miento, se compró muchísimos cuadernos retro. Tras esta ida de olla de mi colega visitamos un parque sosaino de la zona llamado Peremoha Park, donde había un canal donde podías alquilar una barquita para enamorarte de la vida, pero olía toda la zona a pato muerto, así que salimos de allí y entre foto y foto a paisaje tétrico-soviético fuimos acercándonos de nuevo a la estación de metro para ir desapareciendo de allí.

Volvimos a nuestra morada para realizar unos quehaceres obligatorios en la vida y, cuando los intestinos ya estaban de descanso, salimos de nuevo con la intención de siempre, la de todas las noches, la de levantar los codos. La primera visita fue en una taberna que a priori parecía molar por su ambientación vikinga, pero poco a poco fuimos dándonos cuenta de que aquel lugar no era para nosotros… Entre otras cosas, una de las camareras (que iban con poca ropa) tenía un tatuaje en el muslo con la inscripción “White Pride”, así que nos terminamos la jarra, pagamos y retrocedimos como cangrejos. Porque no lo he dicho, pero resulta que al día siguiente se celebraba en el país el Día de la Independencia, así que la gente estaba eufórica por las calles… Banderas y esvásticas por todas partes, porque en aquella ciudad son algo patriotas, o algo parecido. El caso es que acabamos en el bar de siempre y con el mismo mareo de todas las noches.

Día de viaje: 17 (Kiev)

Pues lo que decía, llegó el Día de la Independencia y allí en Kiev el pueblo eufórico salió de sus casas para mostrar al mundo que los fascismos siguen corriendo por las venas humanas… Banderas ucranianas y otras más turbulentas, desfiles militares, himnos agresivos y gente enfadada llenando las calles principales de la ciudad. Por eso mismo nos cancelaron el Freetour que teníamos programado para esa mañana.

41. Fiesta
¡Euforia kievita!

El caso es que no todo el mundo viviente en Kiev quiso festejar ese día, y para encontrar a estos inmigrantes recurrimos de nuevo a Couchsurfing, donde encontramos al señor Alder, un joven ecuatoriano que salió de su país con el único propósito de aprender otro idioma, lo que no entendía ni él es por qué eligió el ucraniano, pero bueno, no vamos a juzgar. Llevaba en el país siete años, o sea, que el pobre, prácticamente había llegado con la guerra. Quedamos con él y con una chica búlgara también de Couchsurfing, y entre lxs cuatro fuimos comiéndonos la ciudad de arriba abajo: catedrales, mercadillos y restaurante típico.

Cuando la chica se fue decidimos los tres gastar nuestro tiempo en hacer turismo tabernícola, hasta que se fue el sol y por poco la luna. Otra vez más de “eses” por la ciudad.

Día de viaje: 18 (Kiev)

 Último día, y se notaba porque teníamos la lengua siempre fuera de la boca. Dejamos las maletas en la estación de tren y compramos los billetes al aeropuerto para por la tarde, no fuese a ser que nos quedásemos sin sitio. Tras esto volvimos al centro, pues habíamos reservado de nuevo un tour por la ciudad.

Alona, la guía, nos mostró todo aquello que ya conocíamos, porque contratar un tour el último día, después de cinco en la ciudad, no es muy buena idea, pero ya sabes, después de tanto viaje ya no nos daba ni para pensar. Aun así, estuvo interesante el paseo por las explicaciones históricas y culturales de la muchacha ucraniana.

42. Santa Sofía
Catedral de Santa Sofía de Kiev.

Lo último que hicimos en la ciudad y en el país fue comprar algunos suvenires absurdos con los que contentar a aquellos seres queridos que nos echaban de menos a la distancia… Menos mal que no son muchos. Poco después ya estábamos en ese tren que nos trasladaba al aeropuerto.

Y así acabó esta historia, sin una gota de sangre, pero muchas gotas de cerveza. Fue cansado, la verdad, pero ahora que estoy sentado en mi sofá bebiéndome un zumo de piña, puedo decir que mereció la pena.

¡Hasta la próxima, coleguitas!

5 comentarios en “Kiev

  1. Pingback: Tres mujeres del este europeo – ¡Vaya Diario!

  2. Olor a pato muerto¡¡¡ 😂😂que buenos tus relatos David, siempre me haces sonreír en estos días grises así que te lo agradezco. Oye podías haber hecho una guía de antros donde levantar el codo porque te hubiera quedado redondo en este viaje, bien que has aprovechado las tardes y las noches☺ Oye además estos son como armarios no? miedo tener un accidente de trafico con ellos😱Pasa muy buen finde😘😘😘

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    1. Al final del viaje estábamos tan cansados que el plan de tabernas nos parecía el mejor, y conociendo a gente, los bares es un buen sitio para la conversación, aunque sea un poco desentonaba, jeje. Gracias, Bea, buen finde para ti también ☺️

      Le gusta a 1 persona

    1. Te va a encantar! Es una ciudad preciosa, todo del color azul y amarillo, como la bandera nacional jajaja… No, de verdad, merece mucho la pena visitar Kiev, yo fui igual, sin saber mucho y me sorprendió para bien. Y lo de Alona!!! Sí es casualidad, sí!!! Jaja, pues disfruten el viaje. Muchas gracias por leerme! Un abrazo y buena semana!

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