Manuela Sáenz

CONSPIRACIÓN SEPTEMBRINA

Aquel 25 de septiembre de 1828, Simón no podía más. La fiebre se había colado en el palacio y, sin previo aviso, se le había incrustado en lo más profundo de su cuerpo. Él, decide entonces, llamar a Manuelita, que resultó ser la persona de confianza más cercana, pues vivía a pocos pasos de su morada. Ella no tuvo reparo en dedicar su tiempo al cuidado de uno de sus amantes.

A media noche Simón dormía en la amplia habitación, y ella, de vez en cuando, pasaba un paño caliente por su cuerpo. En esas estaban cuando se escuchó un alboroto tras la puerta. Golpes, fuertes pisadas, gruñidos, gritos… Incluso pudiera ser que algún disparo. Manuela no lo dudó, despertó al militar y este se levantó sobresaltado. Casi sin fuerzas agarró su espada y se dispuso a salir para enfrentarse a la revuelta.

La mujer, algo incrédula por la valiente, pero absurda reacción de su amante, le agarró y le dijo que no fuese idiota, que si salía se acabaría todo para él. Luego abrió la ventana y le invitó a saltar. Solo dos metros y poco más lo separaban del barro de la calle, como mucho se torcía un tobillo, aunque luego necesitaría sus tobillos para alejarse de allí.

Simón Bolívar entró en razón. No le dio tiempo a coger nada más que su espada y su ropa. Se lanzó por aquella ventana que dos segundos después Manuelita cerraba. Tras salvar la vida del militar esperó a que los intrusos irrumpieran en el cuarto, cosa que ocurrió enseguida. Un gran número de civiles y militares armados se dejó ver al tirar la puerta abajo. La mujer se llevó un golpe de estos hombres mientras preguntaban por el recién fugado. Ella dijo que se encontraba en la sala de conferencias, ganando tiempo para pensar otra mentira con la que entretenerles. Mientras tanto, Bolívar ya estaba lejos, escondido bajo un puente y esperando al amanecer para dar comienzo a su venganza. Desde aquel día, éste tituló a su amante como “La Libertadora del Libertador”.

Manotita portada

VIDA DE MANUELITA

Lo anteriormente relatado es el acontecimiento más famoso que orbita sobre la vida de esta mujer, pero toda su vida fue tan sorprendente como una película de Hollywood con efectos especiales y todo. Tal vez, en la conspiración Septembrina, puede imaginarse uno a Manuela al servicio de un hombre, como acostumbrados nos tenía la época, además, en este capítulo demostró su valentía e inteligencia, pero es cierto que de “guerrera” poco. sin embargo, su vida la pasó en guerra y ella fue la más guerrillera…

Ecuador

Nació en Quito, puede que en 1797. Hija de un español y una criolla. Su madre murió muy prontito y Manuela fue enviada a un convento. A los 7 años abandonó el lugar y vivió con la nueva mujer de su padre y sus hermanastros. En 1817 se casó con un inglés adinerado que le doblaba en edad, un matrimonio estancado en Lima que duró unos cinco años, que fue lo que tardó Manuela en abandonarlo, pues parece ser que los convencionalismos no iban con ella.

En esta época de casada es cuando comenzó su lucha a favor de la Independencia del Perú, contrario a los pensamientos de su marido y de su familia. Su causa hizo convencer a varios oficiales (incluido a su querido hermanastro) para que combatiesen junto al bando patriota. No solo eso, Manuela agarró el arma y participó en varias batallas contra los realistas, como la de Pichincha (1822), Ayacucho (1824) y Junín (1824), recibiendo por ello el rango de coronela, además de la distinción de la Orden del Sol de Perú en 1822 por filtrar información de los virreyes, recibida por José de San Martín.

Nadie podía parar a Manuela, que despreció siempre los roles femeninos impuestos por el patriarcado tradicional. No siguió a Bolívar en su lucha, sino que le acompañó en ella, pues los ideales revolucionarios eran idénticos, por eso mismo cada cual se apoyó en el otro cuando era necesario. Entre las excentricidades de esta mujer estaba el de poseer un osezno al que dejaba en libertad por toda su casa. Finalmente tuvo que sacrificarle, pues empezaba a ser peligroso. También se dejó morder en el brazo por una víbora para averiguar si de verdad era tan letal como decían (algunos historiadores dicen que fue un intento de suicidio debido a la pena producida por la muerte de Simón Bolívar).

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En otra ocasión, Manuela, en una fiesta con gente importante, dispara a un muñeco que representaba al general Francisco de Paula Santander, el vicepresidente de la Gran Colombia, una persona enemistada con ella por celos en el ámbito profesional. Este hombre resultó ser más tarde uno de los líderes de la Conspiración Septembrina.

Una vez muerto Bolívar, la Gran Colombia se descompone y los enemigos del Libertador destierran a Manuela, que acaba sus días en Paita, una pequeña ciudad portuaria al norte de la actual Perú. Muere a finales de 1856 debido a la difteria.

LEGADO

Manuela es hoy un icono del feminismo latinoamericano, que como tantas fue despreciada por sus contemporáneos y posteriormente olvidada. Su biografía fue redescubierta y mejor valorada ya en el siglo XX.

OLYMPUS DIGITAL CAMERATanto en Quito (Ecuador) como en Buenos Aires (Argentina) puedes encontrar el busto de Manuela Sáenz (en Quito dos), y en Caracas (Venezuela), un monumento llamado Rosa Roja de Paita está dedicado a ella. También en Quito y en Bogotá (Colombia) existe un museo dedicado completamente a la vida de esta revolucionaria. Ella fue incinerada en Paita y enterrada en una fosa común, por lo tanto, sus restos están en todas partes y en ninguno a la vez, no obstante, en el panteón de Simón Bolívar, en Caracas, hay un cofre que contiene tierra de este lugar de Paita, simbolizando los restos de la heroína, por si te apetece ir a venerar a un poco de arena.

Puedes encontrar cuadros, sellos, novelas, poemas, teatro, óperas, series de telenovela y películas que se basan en la vida y entorno de esta mujer.

Y aquí termino con esta menda, bastante conocida entre las heroínas americanas. Muchas otras fueron desprestigiadas y olvidadas hasta desaparecer por completo a lo largo de la historia. La siguiente guerrera nació en una tierra que hoy llamamos Argentina, y luchó en la misma guerra que Manuela ¿De quién hablamos? Muchas podrían ser.

¡Un abrazo y hasta pronto!

2 comentarios en “Manuela Sáenz

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