Policarpa Salavarrieta (La Pola)

ÚLTIMAS PALABRAS

Con sangre en los dedos, en los codos y en las piernas, avanzaba La Pola bajo la amenaza de un puñado de fusiles que la miraban por varios flancos. A cada lado un sacerdote, y muy cerca otros rebeldes maltratados intentaban erguir la cabeza. Entre ellos estaba Alejo Sabaraín, su compañero más amado, y mirábanse fugazmente de cuando en cuando, siendo cualquiera de esas la última vez. El alboroto de un público dividido les revelaba que el patíbulo se encontraba bajo sus pies. Órdenes de detenerse. De espaldas al pueblo por traicionar a la corona. Una pausa demasiado larga que asfixió a los condenados. De pronto, estos recibieron órdenes contradictorias de mirar a los ciudadanos asistentes, pues parce que aquellos sacerdotes habían conseguido convencer a las autoridades para brindar una muerte más digna a los revolucionarios. Eso sí, de rodillas, como Dios manda.

La Pola consigue llevar su hombro hacia sus ojos para quitarse la niebla de lágrimas que ha ido anidándose en las pestañas. Sin esa capa ya puede ver con claridad a la muchedumbre que mira. Son varios condenados, pero no suelen ser mujeres las que se ponen delante del fusil, así que aquel día hay más público que el de costumbre. Con tan solo veintidós años tiene que despedirse de una tierra que no ha alcanzado a ver libre, pero que sabe que no tardará en serlo.

Llena de orgullo, una ráfaga de fuerza llena su corazón de valentía, suficiente para pronunciar unas últimas palabras que alguien tuvo la decencia de registrar:

-Viles soldados, volved las armas a los enemigos de vuestra patria ¡Pueblo indolente! ¡Cuán distinta sería hoy vuestra suerte si conocierais el precio de la libertad! Pero no es tarde: ved que, aunque mujer y joven, me sobra valor para sufrir la muerte y mil muertes más. No olvidéis este ejemplo. Miserable pueblo, yo os compadezco ¡Algún día tendréis más dignidad! Muero por defender los derechos de mi patria-.

Bogotá oyó disparos, olió la pólvora y vio caer a una heroína.

Policarpa Portada

VIDA DE POLICARPA

Se cree que nació en enero de 1795, en Guaduas, actualmente un municipio colombiano ubicado en el departamento de Cundinamarca, pero por aquel entonces pertenecía al Virreinato de Nueva Granada. Tampoco se sabe con certeza su nombre de nacimiento, aunque su padre la llamaba Polonia, sin embargo, su hermano pequeño, Bibiano, también el más cercano a ella a lo largo de su vida, la llamaba Policarpa. Otras personas de su entorno la empezaron a llamar La Pola.

Era la quinta de nueve hermanotes. Su familia no era rica, pero tenía ciertas comodidades, pues su padre tenía varios negocios relacionados con la agricultura y el comercio, además de una tienda en Gauduas. Vivían en una casita amplia, acorde con la economía familiar. En 1798, cuando Policarpa era una enana de 3 añitos, toda la familia se mudó a Bogotá, y cuatro años después llegó la desgracia con nombre de epidemia… Sus padres y dos de sus hermanos mueren de viruela. Entonces, la hermana mayor, Catalina, se traslada de nuevo a Gauduas y se lleva consigo a Policarpa y al pequeño Bibiano, que vivirían con su madrina.

En este periodo, Policarpa es educada en un convento, donde aprende a leer y escribir, además de interesarse por la historia. Descubre que su padre participó en la Revuelta de los Comuneros en 1781, haciendo que su interés por los derechos humanos y la libertad aumenten aún más.

Colombia
Retrato pintado por José María Espinosa Prieto.

En su época adolescente se enamora de Alejo Sabaraín, y este de ella, pero a pesar de su compromiso tienen que posponer el enlace por el comienzo de la revolución. Su prometido y ella se adhieren a las filas de los libertadores y marchan hacia Bogotá, y en este lugar empieza a cogerle el gusto al espionaje. La Pola trabajó como niñera y costurera para diferentes familias del bando realista, donde pudo recoger información valiosa para los independentistas, pero al año siguiente, en 1813, Policarpa tiene que volver a Gauduas, donde se dedica a la enseñanza. Este lugar se convierte en un punto fuerte para la resistencia y un refugio para aquellos que huían de Bogotá, y ella formará una red de espionaje, pero que acabó haciéndola famosa en el lugar.

Por este motivo fue enviada a Bogotá, donde aún no era una cara conocida, para continuar su trabajo de espía junto a su hermano Bibiano. Los dos consiguen entrar en la capital con documentos falsos y se instalan en la casa de una compatriota espía. Aquí no solo se dedica al espionaje, sino también al convencimiento y reclutamiento de jóvenes soldados.

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Monumento frente a la Catedral San Miguel Arcangel, en Gauduas.

En 1817, el arresto de dos hermanos revolucionarios lleva a los realistas hacia los pasos de La Pola, dando con ella y con su hermano en otoño de ese mismo año. A pesar de que al principio no se pudo incriminar a la mujer, el posterior arresto de su prometido Sabaraín y unos documentos que este llevaba, la vuelve a comprometer.

Policarpa es torturada e interrogada, pero nada sacan de ella que pueda comprometer a otros compañeros. El 10 de noviembre de 1817, fue condenada a muerte junto con su enamorado y otros revolucionarios. 4 días después fueron fusilados de rodillas y después exhibieron los cuerpos en la plaza, menos el de La Pola, por ser una mujer.

LEGADO

Bien conocida y de gran importancia social por todo lo que significó para la independencia latinoamericana. Policarpa Salavarrieta es un símbolo colombiano y por eso mismo abundan los homenajes dedicados a esta mujer de la historia colombiana y americana.

En el departamento de Nariño, al suroeste del país, existe un municipio con el nombre de Policarpa. En Bogotá hay un barrio con este mismo nombre y su correspondiente parada de TransMilenio (sistema de transporte bogotano). Para terminar, otro barrio en el municipio de Montería, al norte del país.

En la Candelaria de Bogotá existe una estatua en su honor y, en el municipio Chiquinquirá también hay una escultura. Otras dos estatuas en Guaduas y, una de ellas da paso al museo de su vida. Sellos, billetes y monedas colombianas han tenido la imagen de esta mujer, y a la cerveza se la llama popularmente “pola”, pues en 1911, una cervecería comercializó una cerveza con este nombre en su honor. En 2010 salió a la luz una serie televisiva llamada La Pola.

Fuera de Colombia podemos encontrar una calle en Buenos Aires (Argentina) con el nombre de “Pola”, al igual que a una estación del tranvía. Obras de teatro, canciones y cuentos recuerdan a Policarpa en toda Latinoamérica y fuera del continente.

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Y llegamos al fin. La Pola demostró su valentía a pesar de su juventud y de las trabas que suponía nacer mujer. Animó a los pueblos andinos de la zona a revelarse contra el bando inquisidor y se convirtió en el símbolo querido que es hoy. En la próxima entrada sobre estas mujeres guerreras dejamos por primera vez las Guerras de la Independencia Latinoamericana y conocemos a una mujer chilena muy loca ¡Gracias por leerme y felicidades a todas las mamis! Con un poco de retraso, pero no te enfades, por favor.

¡Un abrazo y hasta pronto!

4 comentarios en “Policarpa Salavarrieta (La Pola)

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